'Billie Eilish Hit me Hard and Soft: El tour en 3D': La creatividad en escena
- Valentina Ibañez
- 7 may
- 2 min de lectura
Dos de las personas más destacadas en sus áreas creativas, se unen y ¿cuál es el resultado? El concierto-película, más inmersivo de los últimos años. Billie Eilish y James Cameron, traen de regreso la nostalgia a los cines, con una propuesta que nos recuerda a películas como “Never Say Never” de John M. Chu y “Jonas Brothers: The 3D Concert Experience” de Bruce Hendricks.

Algo que esta película aborda muchos más en profundidad que sus antecesoras es el proceso creativo, las elecciones de la cantante, no sólo en el escenario sino también en el cómo quiere que todo eso se traduzca en la pantalla grande. Tanto respetó Cameron las decisiones y opiniones de Billie que comparten créditos de dirección en esta película.
Siguiendo con el genio de James Cameron, su cercanía, dinamismo y reconocimiento del talento de Billie sumado a su capacidad como entrevistador, hace que todo se sienta inmersivo no solo al mostrar el show en si, sino que nos permite llegar a la vulnerabilidad de la artista, desde sus razonamientos entorno a ser una mujer en la industria, hasta el proceso creativo detrás de cada uno de los conciertos.

Para los que hemos visto a Billie crecer en el ojo de los medios, esta cinta muestra más que su talento e innegable presencia escénica, es casi que una oda a su crecimiento como artista. La vemos por primera vez haciendo conciertos sin su hermano Finneas, con una banda y el escenario más grande que hayamos visto en algunas de sus giras anteriores.
La película pone mucho énfasis es en la relación de Billie con sus fans: el acompañamiento mutuo, la admiración y el cariño que existe entre ambos. Esto se refleja especialmente cuando canta “Everything I Wanted” y la cámara muestra la forma en que ella mira a sus fans mientras suena “as long as I’m here, no one can hurt you”. Y es que para muchas personas el fanatismo también es eso: un lugar seguro, de refugio y protección. Billie lo entiende porque también fue (y sigue siendo) fan, y seguramente encontró en la música de sus artistas favoritos un refugio para atravesar momentos difíciles.
Una carta a la creatividad, el fanatismo y el crecimiento.
