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Entrevista a Karin Cuyul, directora de 'La vida que vendrá': “Nunca hemos estado solos en esto.”

Hace algunas semanas, ad portas del estreno nacional de La vida que vendrá, conversamos con Karin Cuyul sobre el largo camino que ha recorrido su segunda película desde su origen en plena pandemia, su paso por FICValdivia, hasta su llegada a salas a través de Miradoc. En una conversación atravesada por la memoria, los archivos y el desencanto político reciente, también reflexionamos sobre el tránsito que existe entre esta nueva obra y su ópera prima, Historia de mi nombre (2019).


La entrevista ocurre desde Chiloé, con Karin a espaldas de una ventana hacia el paisaje sureño que aparece en su cine, acompañada por su gata y por una serie de reflexiones inevitables sobre el Chile actual: un país marcado por la frustración política, pero también por la persistencia de la memoria, la necesidad de seguir imaginando futuros posibles y la pregunta constante sobre cómo observamos hoy nuestra historia reciente y qué imágenes decidimos conservar de ella.


¿Cómo nace esta idea de revisar tanto material y pasar desde lo personal hacia lo colectivo?

KARIN:“Fue aquí mismo en Chiloé, a fines del 2020. Yo había dejado Santiago justo después del estreno de Historia de mi nombre en Valdivia y luego vino el estallido. Después vino la pandemia y me fui de Santiago a vivir nuevamente a Chiloé. Ahí empecé a pensar en una siguiente película, primero como desde una ansiedad de ‘¿qué voy a hacer ahora?’.

Pero también sentía que el estallido había abierto una puerta, un espacio de esperanza colectiva que no habíamos vivido antes de esa manera. Entonces pensé: ‘¿qué puedo hacer en este encierro?’. Y ahí apareció la idea de trabajar con archivos.


Partí revisando YouTube porque en pandemia era muy difícil acceder a las imágenes físicamente. Pero no quería encontrar las mismas imágenes de siempre. Empecé buscando cosas sobre el exilio y ahí descubrí este universo de personas que suben archivos personales. Y esos primeros archivos fueron determinantes para convertir la película en una película de archivos amateurs.


También empecé a contactar a esas personas y a preguntarles cómo habían vivido ellos la esperanza, porque yo sentía que nosotros estábamos viviendo un momento de esperanza muy fuerte, aunque distinto al de la Unidad Popular o el plebiscito del 88. Y ahí apareció esta idea de unir esos distintos momentos donde se sintió que las cosas podían cambiar.”


Sobre la decisión de trabajar con imágenes en color

Uno de los aspectos más llamativos de La vida que vendrá es el uso de imágenes de archivo en color, rompiendo con la memoria visual tradicional asociada al blanco y negro.


¿Cómo apareció la decisión de construir la película desde imágenes en color?

KARIN:“Eso llegó después. Inicialmente fue esta búsqueda de archivos que te contaba, primero en YouTube y después ya más sistemática. Y cuando empezamos a trabajar con José Cardenas (Asistente de dirección) catalogábamos todo, incluso separando blanco y negro o color.

Y ahí me acuerdo perfecto que empecé a pensar: ‘pero hay muchísimo material en color’. Porque casi todo lo que recordamos de los años 70 o de la Unidad Popular está asociado al blanco y negro, pero había un universo enorme de imágenes en color.

Y eso me produjo algo muy fuerte. Sentí incluso enojo, porque me di cuenta de que deliberadamente solo se nos habían mostrado ciertas imágenes y de cierta manera. Todos conocemos las mismas imágenes repetidas en blanco y negro, pero había muchísimo más.

Ahí fue como: ‘no, esta película tiene que ser a color’. Fue la primera gran decisión de la película. Y desde ahí incluso empezamos a descartar mucho material en blanco y negro, aunque fuera interesante, porque entendimos que la película iba hacia ese lugar.”



Sobre el trabajo de investigación y montaje

La película implicó años de investigación y clasificación de archivos junto a un pequeño equipo de trabajo entre Chile y México.


¿Cómo fue el proceso de revisión de archivos?

KARIN:“Los primeros archivos aparecieron en 2021, pero el trabajo fuerte empezó en 2023. Yo estaba viviendo en México y trabajábamos a distancia con José. Nos conectábamos por Zoom todos los días para revisar material, clasificarlo y ordenarlo.

Era súper sistemático. Hicimos planillas para catalogar todo el material y pensar también quién tenía los derechos, cómo conseguir contactos, cómo organizar todo eso para montaje y producción.

Y ahí apareció este descubrimiento de que había muchísimo archivo, incluso extranjero, muchísimo más de lo que imaginábamos. Entonces fueron años completos viendo material. El 2023 fue súper de investigación y el 2024 más de edición y montaje. A comienzos de 2025 ya teníamos la película terminada.”


Sobre el fracaso del proceso constituyente y la derrota

La conversación derivó hacia cómo el contexto político chileno y el fracaso del proceso constituyente atravesaron emocionalmente el desarrollo de la película, haciendo inevitable reflexionar sobre el desencanto, la frustración y la relación con la historia reciente de Chile a través de los archivos.


¿Cómo afectó el fracaso del proceso constituyente al desarrollo de la película?

KARIN:“Fue súper fuerte. Yo en un momento dije: ‘ya no hay película’. Sentí eso realmente. El rechazo fue un golpe muy aplastante y me dejó súper desconcertada, no solo respecto a la película sino en general.

Y ahí tuve que cambiar completamente la forma en que estaba mirando los archivos. Empecé a investigar mucho sobre la idea de la derrota de la izquierda, porque sentía que tenía que entender eso desde un lugar más amplio, no solo personal.

También coincidió con los 50 años del golpe de Estado, entonces era un momento súper intenso para trabajar con estos materiales. Había archivos muy duros, muy tristes, muchos que incluso no quedaron en la película.

Pero lo que más me impactó fue observar los rostros de las personas y cómo cambia la expresión de la gente después del golpe. En las imágenes de la Unidad Popular hay una felicidad y una esperanza súper visibles. Después eso cambia completamente. Y enfrentarse a eso desde los archivos fue mucho más fuerte de lo que imaginaba.”


Esperanza y resistencia...

La vida que vendrá funciona como una sensación y una invitación a reflexionar en como una película no busca entregar respuestas concretas frente al desencanto colectivo, sino cuestionarlo, formular preguntas e incentivar el diálogo.


¿La película busca responder al pesimismo actual?

KARIN:“Yo no me siento una persona capacitada para darle respuestas a nadie, ni siquiera a mí misma. Creo que es una película mucho más de preguntas que de respuestas.

Pero sí hubo algo importante en el proceso, que fue entender la esperanza como una forma de resistencia. Porque yo estaba peleándome mucho conmigo misma y con mi propio pesimismo. Y entendí que quedarse completamente ahí también es una decisión.

Entonces fue importante encontrar esta idea de resistencia, de entender que nunca hemos estado solos en esto, aunque constantemente se nos intente convencer de que sí, de que todo es individual.

Y yo espero que eso quede como una idea en quienes vean la película. No como una respuesta, sino como una posibilidad de reflexión.”


Sobre el estreno y el diálogo con el público

La película tendrá un recorrido nacional a través de Miradoc y salas independientes en distintas ciudades de Chile.


¿Qué esperas provocar en las personas que vean la película?

KARIN:“Me interesa mucho que la película abra conversación. Que sea una invitación a mirarnos y a conversar sobre nuestra historia.

Siento que en Chile es súper difícil observar la historia y hablarla realmente. Entonces ya el hecho de que podamos tener una instancia para conversar sobre lo que nos pasó me deja tranquila.

También me interesa que las personas puedan pensarse dentro de esa historia, porque finalmente la película no intenta cerrar nada, sino abrir preguntas.”



Sobre los archivos amateurs y la memoria

Al cierre de la entrevista conversamos sobre la memoria como un “patrimonio vivo” y sobre cómo los registros cotidianos terminan construyendo una memoria colectiva mucho más amplia.


¿Qué descubriste trabajando con archivos amateurs?

KARIN:“Fue uno de los grandes regalos de esta película. Descubrir a estas personas que tuvieron el impulso de filmar lo que estaba pasando y entender que esas pequeñas memorias también construyen la memoria colectiva.

Yo, por ejemplo, no tengo ese impulso de salir a filmar lo que ocurre alrededor mío. Y por eso valoro muchísimo a quienes sí lo hicieron.

Y ahí entendí algo súper importante: que la memoria nunca está completa si faltan partes. Y esas partes las componemos todos, ya sea desde relatos orales, recuerdos familiares o archivos audiovisuales cotidianos.

Eso fue un descubrimiento muy grande para mí trabajando en esta película.” Ficha técnica


La vida que vendrá

Dirección y guion: Karin Cuyul

Producción: Joséphine Schroeder (Chile) y Jerónimo Atehortúa (Colombia)

Producción ejecutiva: Joséphine Schroeder, Miguel Yilales, Jerónimo Atehortúa, Juan Sebastián Mora Baquero y María José Alarcón Ardila

Compañías productoras: Pequén Producciones e Invasión Cine

País de producción: Chile y Colombia

Duración: 92 minutos

Género: Documental

Investigación: José Cárdenas Lorca y Karin Cuyul

Montaje: Federico Atehortúa

Sonido: Diana Martínez Muñoz

Diseño sonoro: Diana Martínez Muñoz y José Delgadillo Gaviria

Postproducción de sonido: Guateque Cine

Post de color: Darío Órdenes (Albatros Post – Chile)

Música: Matías Reyes

Distribución: Miradoc

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