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Sebastián Vidal Campos y la Patagonia como nunca antes: la crudeza y la belleza de 'Al sur del invierno está la nieve'

Al sur del invierno está la nieve - Documental

Tras su estreno en SANFIC 21, donde ganó la Competencia de Cine Chileno, el documental Al sur del invierno está la nieve, de Sebastián Vidal Campos, inicia su recorrido por salas de Chile durante noviembre. La cinta, una de las más elogiadas del año por su potencia visual y emocional, se exhibe tanto en cines independientes como en un puñado de cadenas comerciales, ofreciendo una oportunidad única para ver la Patagonia como pocas veces ha sido retratada: en su brutalidad y aislamiento.


Filmada entre 2017 y 2022 con recursos mínimos, la obra mira de frente al extremo sur del mundo. Crudo y contemplativo, el documental captura la soledad de los campos, el sonido persistente del viento, la convivencia entre humanos y animales —a veces brutal, a veces necesaria—, y una espiritualidad que atraviesa la pérdida y la memoria.


Conversamos con Sebastián Vidal Campos sobre el origen de Al sur del invierno está la nieve, su experiencia viviendo en la Patagonia y el proceso de filmar durante años de forma independiente. En esta conversación, el realizador reflexiona sobre su relación con la muerte, la naturaleza y la vida cotidiana en un territorio donde el tiempo parece detenido.


Llegué a la Patagonia el 2015 por el programa Servicio País y terminé viviendo en Villa Cerro Castillo, un lugar con apenas 100 habitantes en medio de la nada. Me impactó la forma de vida de la gente, su vínculo con el territorio”, recuerda Sebastián. “La muerte estaba en todas partes, pero no como algo morboso. Allá la muerte es ritual, tiene un sentido. La muerte del animal también es una ofrenda. Todo se recicla, todo vuelve.


Sebastián Vidal Campos en las filmaciones de Al sur del invierno está la nieve



Cine independiente en el fin del mundo


Lo que comenzó como un registro personal terminó convirtiéndose en una epopeya de resistencia creativa. Sebastián trabajó durante años con poco apoyo financiero, cargando su primera cámara Panasonic GH5 y un lente Leica 12–60 mm, que fue reparado una y otra vez. “Grabé con una cámara que se me caía y un lente medio roto. Tenía solo un tornillo firme, y si se movía, se desenfocaba todo. Así filmé al toro en el bosque, al viejo haciendo una tumba en medio de la nieve. Pero no podía detenerme.”


Para el realizador, ese proceso artesanal es parte de la esencia del cine independiente. “No se necesita una cámara carísima para contar una buena historia. Lo importante es la mirada, el vínculo y la paciencia para observar.” Y agrega: “El documental fue creciendo a medida que yo también aprendía a vivir allá. La Patagonia me enseñó a mirar y a esperar.



La comunidad y la mirada del otro


El respeto hacia las comunidades rurales es una de las claves del filme. Lejos de los retratos turísticos o paternalistas, Sebastián se integró a la vida local antes de encender la cámara. “Yo grababa mientras tomábamos mate o vino. No había distancia. Ellos sabían que estaba registrando, pero no la magnitud del proyecto.


Uno de los momentos más significativos fue cuando filmó a un antiguo amigo restaurando una tumba anónima en el cementerio de Cerro Castillo. “El viejo me dijo: ‘No tengo idea quién será, pero da lo mismo. Hay alguien.’ Esa frase resume todo el espíritu del lugar.


El realizador sabe que, por venir de Santiago, no siempre fue fácil ganarse la confianza. “Soy de Conchalí, de la periferia. Sé lo que es ser mirado desde arriba. Cuando llegué, había desconfianza: otro santiaguino más que viene a filmar y se va. Pero con los años se creó un vínculo real. Cuando mi amigo me dijo ‘está buena tu película’, para mí fue mejor que ganar SANFIC.



La Patagonia para los sentidos


Al sur del invierno está la nieve es una experiencia sensorial. Solo imágenes, relatos y silencios. El espectador observa cómo los animales son sacrificados, cómo los perros sobreviven atados al hielo, cómo los humanos enfrentan la vastedad.


El documental no juzga; es una ventana a un modo de vida que está desapareciendo. Quise mostrarlo como lo viví, con respeto y sin intentar explicarlo todo. Allá no hay respuestas, solo se aprende viviendo.”


Esa decisión se refleja en la estructura y en la textura visual del filme. Junto a la colorista Dubi Cano y la fotógrafa Aurora Rojas, Sebastián trabajó una estética granulada y contenida, con tonos que evocan el paisaje como la memoria. “Buscábamos una imagen con rugosidad, que respirara como la nieve misma.




Entre la vida y la muerte


La cinta también es un retrato de la temporalidad suspendida del extremo sur. La poesía del magallánico Rolando Cárdenas y las transmisiones radiales se entrelazan en un mismo flujo de tiempo. “Rolando Cárdenas me ayudó a entender el paisaje antes de conocerlo. Su poesía me acompañó todo el rodaje. Y las radios son parte de la vida cotidiana: las notas necrológicas, los partidos, las tragedias… todo pasa por ahí.”


El resultado es un viaje hipnótico, que atraviesa dimensiones humanas, animales y naturales. “La Patagonia no se puede entender desde la distancia. Es un lugar que te obliga a quedarte, a mirar, a aceptar su crudeza.




Ficha técnica

Al sur del invierno está la nieve


Dirección y guion: Sebastián Vidal Campos

Producción ejecutiva: Sebastián Lavados

Productoras: Cine Lárico y Trino Films

País de producción: Chile

Duración: 96 minutos

Género: Documental observacional

Fotografía / Cámara: Aurora Rojas y Sebastián Vidal Campos

Montaje: Pedro Abarca Urbano

Asesoría de montaje: Carolina Siraqyan, José Luis Torres Leiva

Música original: Milton Núñez Mora

Color: Dubi Cano

Sonido: Roberto Zúñiga y Roberto Espinoza

Distribución: Wolf Producciones



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