"Leviticus": El miedo como herramienta de control
- Violeta Reyes Gutiérrez

- hace 4 días
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En su debut como director, la ópera prima de Adrian Chiarella, uno de los nombres de esta nueva ola de terror contemporáneo interesada en explorar las ansiedades sociales de nuestro tiempo, Leviticus encuentra su lugar dentro del renovado panorama del terror australiano.

Adquirida por Neon tras su paso por Sundance, la película nos presenta a dos adolescentes que, enfrentados a una atracción imposible de ignorar, deben someterse al juicio religioso de su comunidad mientras una serie de eventos paranormales comienza a poner a prueba lo que sienten el uno por el otro.
La química entre sus protagonistas, Joe Bird y Stacey Clausen es innegable. Ambos interpretan con una dosis de ternura e inocencia a dos jóvenes enfrentados al deseo, al descubrimiento de sí mismos y a las contradicciones de crecer bajo una estructura que les exige reprimirse, utilizando el miedo como motor de acción.
Si bien la narración cae por momentos en ciertas redundancias y experimenta dificultades para sostener su ritmo, el diálogo que plantea de fondo resulta atractivo de analizar. La cinta parece menos preocupada por "asustar" mediante las convenciones del género que por preguntarse qué ocurre cuando el amor, el deseo y la identidad quedan sometidos al constante escrutinio moral de su entorno.

En tiempos donde los discursos conservadores vuelven a ganar espacio, la apuesta de Chiarella consiste en ponerlos en cuestión y abrir una reflexión sobre el miedo y el odio que implica existir bajo esos parámetros. Sobre todo si pensamos que las y los adolescentes son uno de los grupos más vulnerables frente a estos discursos y que, cuando hablamos de diversidades sexo-genéricas, esa vulnerabilidad se profundiza aún más. La pregunta es inevitable: ¿cómo nos hacemos cargo de esto como sociedad? Más allá de sus elementos sobrenaturales, Leviticus es, en esencia, una película sobre el juicio. Explora cómo ciertas estructuras religiosas han mantenido una relación históricamente conflictiva con las formas de relacionarse cuando estas escapan de sus propios márgenes de lo "aceptable". Como ha señalado el propio Chiarella, la película busca cuestionar la homofobia y observar cómo esta ha mutado con el tiempo y prevalecido en otros espacios en los que se ha perpetuado y normalizado este actuar.
Con esa dosis justa de irreverencia adolescente, Leviticus deja claro que el verdadero demonio habita en quienes insisten en negar la libertad de existir del otro.



